los noruegos saben algo: digitalizan sus libros

Global Crop Diversity Trust via  Flickr , Popular Science, 2017

Global Crop Diversity Trust via Flickr, Popular Science, 2017

Entre la digitalización de sus títulos y la bodega de preservación Svalbard Global Seed Vault, Noruega se prepara para el futuro.

El futuro es un tiempo que no existe, dicen, no obstante, la realidad sí, y ante los panoramas terrestres, el ser humano tiene poco control (aunque desee creer lo contrario), por lo cual aquellos que se preparen son los que darán continuidad. Los noruegos tienen ya tiempo con el proceso de digitalizar y archivar todo su contenido lingüístico y literario en conjunto con una bóveda localizada en las entrañas del Polo Norte; diseñada para guardar los recuerdos más profundos de la civilización nórdica, y humana, en su mayor capacidad.

Alexis C. Madrigal, autor del artículo antes mencionado en The Atlantic, presenta con una estructura lúdica una visión: “¿qué será de los futuros arqueólogos cerca del siglo XXVII, cuando descubran los ‘restos’ de las civilizaciones antiguas?, ¿ los nuevos descendentes nos nombrarán con patronímicos de mitología nórdica?, ¿las capitales mundiales serán designadas como OsloCopenhagen, o quizá Valhalla?”; y partiendo de esto, ¿porqué América no lo hace?

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La digitalización de la cultura nórdica

En una primer parte tienen el programa de digitalización de libros que inició en el 2006, del cual, al día de hoy suman más de 250,000 títulos, lo que representa todos los títulos publicados antes del año 2000 en dicho país. El proyecto indica que la Biblioteca Nacional de Noruega se ha propuesto digitalizar todos sus libros para tener un respaldo digital: “toda la cultura nacional —incluida la literatura, la filosofía, la historia o cualquier materia que haya sido tratada en una publicación— estará disponible en formato digital”, con la intención que puedan tener todo hacia mediados de la década de 2020. Esto no sólo para su fácil acceso y distribución (que es la base estructural del proyecto), sino para el futuro.

Uno de los retos principales es el derecho de autor, tan delicado en ciertos contextos, a lo cual, como buen esquema vikingo, encontraron una fórmula simple para solucionarlo: cualquier obra publicada en el siglo XX será de libre acceso, y los títulos no sujetos a un derecho de autor (sin importar su fecha o contexto) tendrá opción para descarga gratuita. Sin embargo, para contar con estos privilegios es necesario disponer de una dirección IP en Noruega, de lo contrario es un acceso limitado.

¿Qué significa esto? Que el trabajo de digitalización dirigido para el acervo no sólo se almacena, sino que se comparte inmediatamente con los interesados en la lectura de los mismos, siempre y cuando tengan acceso.

Si te encuentras en Noruega, con una dirección IP liberada para este servicio, tendrás acceso a obras completas del siglo XX, incluso sobre obras que no tienen derechos libres. Así como también cientos de obras con derechos de autor libres listas para su descarga.

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[…] Cientos de miles de ellos. Cada libro de cada librería. […] Por ley “Cada contenido editorial, en cualquiera que sea su plataforma, deberá ser depositado en la Librería Nacional de Noruega”, así que cuando la librería termina de digitalizar todo el contenido, el registro completo de la lengua y la literatura de este pueblo se encontrará listo para su lectura en máquina, y en espera para lo que será en 15 años de lo que ahora llamamos “la nube”. (Madrigal, 2013)

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La bóveda para el tiempo

La bóveda fría, fundada en el 2008, se compone de un túnel de doscientos metros dentro de una montaña de hielo en el ártico noruego, diseñada para durar cientos de años en espera de su re-descubrimiento; capaz de soportar el cambio climático, guerras nucleares, incluso el golpe de un asteroide (o por lo menos así lo exponen). Datos bancarios de todo el mundo, muestras botánicas, y ahora libros digitales; se encuentran almacenados y protegidos para su consulta.


El túnel principal de la bóveda.

El túnel principal de la bóveda.

“La bóveda es un compuesto de acero que se adentra en un túnel a una montaña helada en el Ártico noruego, a solo 600 millas del Polo Norte. Está diseñada para durar mil años y para soportar una amplia gama de desastres globales, incluido el cambio climático, la guerra nuclear e incluso un ataque de asteroides. En los últimos cuatro años, la bóveda ha acumulado alrededor de 740,000 muestras de semillas y, eventualmente, puede albergar todas las semillas de cultivos utilizadas por un ser humano” (2012), indica el autor en otro artículo. La operación de la bóveda es completamente automatizada con energía por carga solar, su seguridad estricta donde nadie tiene a acceso a todos los códigos, y sus puertas se abren pocos días al año para archivar más variedades de productos.

Este es un programa que va mas allá de sólo archivar, este país está desarrollando un acceso para que aquellos que siglos después continúen en el planeta tierra, nos “descubran” y puedan conocer nuestra historia. Esta prevención quizá se relaciona con la forma de vida nórdica—donde sus veranos son cortos y sus inviernos crudos— y ante la experiencia, con más de varias centenas de años encima de guardar para sobrevivir, esta sociedad ha aprendido a prevenir para no lamentar.

Este es un programa que va más allá de sólo crear disponibilidad hacia la cultura presente; es una preparación para el futuro lejano. Tienen un “archivo botánico” protegido, y pronto tendrán sus libros digitales salvaguardados para lo que deparen los días futuros a la humanidad gracias a estos vikingos del siglo XXI.

Imagen: theatlantic.com |  ROSS ANDERSEN

Imagen: theatlantic.com | ROSS ANDERSEN

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